La faguía de Carnés

  • Procesión
  • San Cristóbal
  • Cerca de Carnés
  • A Caseta

Esta fiesta, de índole religiosa, pero también gastronómica se celebra cada 9 de julio, víspera de San Cristóbal, en la parroquia vimiancesa de "Carnés".

Esta celebración fue recuperada en el año 1981 por iniciativa de un grupo de vecinos de la parroquia. Aunque sigue conservando muchos elementos heredados del pasado, que comentaremos más adelante, el acto central es la degustación de los callos.

La encargada de organizar el evento es una comisión de fiestas, asistida por el Departamento de Cultura del Ayuntamiento de Vimianzo, que comienza recaudando fondos entre los vecinos.

La preparación de la comida comienza unos días antes con la compra de los distintos ingredientes para la elaboración de los callos: especias, garbanzos, carne,…
El día 8 de julio los miembros de la comisión y un grupo de vecinos, todos ellos voluntarios, comienzan a preparar la comida en el recinto donde se va a celebrar la fiesta, conocido como la Cerca. Mientras tanto otro grupo de gente se dedica a acondicionar el recinto. Básicamente se trata de tareas de limpieza, colocación de barras de madera para expender bebidas, decoración del estrado donde se va a colocar el Santo, etc.

Los preparativos duran todo el día y se prolongan hasta la noche, de manera que muchos voluntarios no dormirán hasta el día siguiente.

Ya el 9 de julio, aproximadamente a las seis de la mañana, después de una tirada de fuegos anunciadores, comienza la cocedura de los callos en la caseta que está dentro del mismo recinto donde se va a celebrar la fiesta y que fue construida allá por el 1832 pensando en este fin.

Cada olla pertenece a una familia de Carnés; le llaman la olla de la Faguía o de San Cristóbal y se la ceden a la comisión precisamente para la cocedura de los callos.
Alrededor de las diez o las once de la mañana comienzas a estar listas las primeras ollas de callos.

Ya hacia el mediodía los vecinos de la parroquia se acercan con ollas para llevar algunos callos a sus casas.
A la una o dos de la tarde los miembros de la comisión y los voluntarios, que llevan desde el día anterior trabajando, comienzan a comer.

Sobre las siete comienza la misa en honor de San Cristóbal. La iglesia está repleta de gente, casi toda la parroquia está dentro. Fuera, esperando la salida del Santo, se colocan los gaiteros. Finalizada la misa varios vecinos cogen la imagen de San Cristóbal y salen de la iglesia hacia la Cerca. Detrás de ellos van los gaiteros tocando y más atrás el resto de vecinos.
Mientras la comitiva va avanzando los organizadores esperan la llegada del Santo para comenzar a servir los callos.

La procesión camina lentamente hacia el recinto al son de las gaitas. Con cuidado pasan al Santo por debajo de la puerta y se dirigen hasta el fondo donde hay un estrado sobre el que colocan la imagen. De este modo San Cristóbal va a presidir la comida. Las gaitas siguen tocando varias piezas para honrar al Santo y una vez terminadas ya se pueden comer los callos.
Los comensales deben comprar una taza para el vino y un plato para los callos (los dos de olería de Buño). El resto es gratuito.

La comida se prolonga hasta las diez y media u once de la noche. Durante este tiempo, mientras la gente come, muchos devotos se acercan hasta la imagen de San Cristóbal para tocarlo con la esperanza de que les conceda algún favor o simplemente para rezarle alguna plegaria.

Al finalizar la degustación varios vecinos vuelven a coger la imagen del Santo y la llevan de nuevo a la iglesia parroquial al son de las gaitas y panderetas. En este momento la gente va saliendo de la Cerca y se dirige hacia el campo de la fiesta donde tendrá lugar la romería amenizada por varias orquestas de renombre.

El día siguiente, 10 de julio, es el de San Cristóbal. Se celebra la misa principal en honor del Santo hacia la una del mediodía y al terminar se vuelve a sacar la imagen en procesión. Al finalizar esta se realiza la tradicional puja de las ofrendas de los parroquianos al Santo en un lugar recogido del exterior de la iglesia. Por la noche continúan los festejos en el campo de la fiesta como el día anterior.

El 11 de julio todavía continúan las celebraciones. Esta vez el patrón es San Benito y también se le hace una misa seguida de procesión en la que curiosamente se lleva la imagen de San Cristóbal presidiendo la marcha, como Santo Patrono que es de la parroquia.

Lugar de celebración

A Cerca

La iglesia parroquial de Carnés es el eje alrededor del cual se asienta el núcleo más populoso y dinámico de dicha parroquia. Es también en este lugar donde están ubicados la mayor parte de los espacios religiosos y curiosamente todos ellos tienen una estrecha relación con el Santo Patrón, San Cristóbal. En la iglesia tienen lugar los ritos religiosos del día del Santo: misa, procesión y puja.
La tradición de la puja se documenta desde principios del siglo XVII. Se celebra el día 10, con posterioridad a las celebraciones religiosas, y se venden los pollos que los fieles le levan a San Cristóbal como ofrenda por su intercesión para la curación de algún bulto o quiste. En los últimos años esta costumbre va disminuyendo y los fieles prefieren cumplir sus ofrendas en efectivo, dándole al Santo dinero en metálico.

Casi al lado de la iglesia, en el centro de la plaza del pueblo, se encuentra el crucero, que también guarda cierta relación con San Cristóbal.

Un poco más arriba está el singular espacio conocido como la Cerca. Este recinto fue construido en 1832 a petición de la Cofradía de San Cristóbal (que originariamente era la encargada de organizar la fiesta), para evitar que durante la comida personas no cofrades se aprovecharan de la gran cantidad de gente asistente y participaran en la misma. Se trata de un recinto rectangular cerrado por un alto muro que en el interior posee otro muro de piedra a modo de mesa y una casa de piedra en uno de los extremos. Este es el recinto donde se celebra la Faguía y la casa se utiliza exclusivamente para cocinar los alimentos el día de la fiesta. Es un lugar de especial significación religiosa y comunal del que no tenemos paralelos documentados. Su importancia simbólica viene remarcada por el ritual de virar la teja que se realiza en él para que no llueva el día de la fiesta. Este ritual, con similitudes en toda la costa gallega y en el norte de Portugal, es llevado a cabo por una vecina de Carnés conocida como
Carme da Casucha que, según ella misma, es quien tenía el don. El ritual de girar la teja se llevaba a cabo cuando el día de la fiesta de la Faguía llueve o llovizna. En esas condiciones Carme se dirigía a la casa de la Cerca ataviada con un escapulario que heredó de una tía suya, y comenzaba la colocación de las tejas. Son seis en total; las tres primeras las colocaba unas al lado de las otras y el resto se depositan sobre las anteriores pero orientadas hacia varios vientos: el Nordés, la Travesía y el Vendaval. Mientras hace esto recita unas oraciones. Luego de efectuado este rito se dirigía a la iglesia parroquial y le rezaba dándole las gracias a todas las imágenes de los santos existentes en la misma. Según los informantes el ritual de girar la teja a veces da resultado y a veces no.

La Pedra do Noco o Piedra de San Cristóbal es otro elemento esencial en relación con el Santo. Hoy en día no quedan más que restos de lo que fue originariamente. Diversos informantes hablan de ella como una piedra muy bonita y pulida que utilizaban los niños para jugar deslizándose sobre ella. Según un informante había en ella varios grabados al pie de San Cristóbal y el paño que la Virgen María llevaba sobre la cabeza.

La tradición nos cuenta que cierto vecino (conocido por todos) decidió utilizar la Pedra do Noco para la construcción de un hórreo. La gente le advirtió que no hiciera tal cosa porque era la piedra del Santo, pero él hizo caso omiso, destrozó la piedra y la empleó como material de construcción. Al poco tiempo él, según algunos informantes y, según otros, su hijo, quedó inválido, debido a la intervención del Santo, pagando así por su ofensa.

Otro lugar de relevancia en relación con el Santo es la Fuente de San Cristóbal. Este manantial está en los campos inmediatos al lugar de Campolongo. Se trata de una especie de charca de la que mana agua. Hay también un crucero erigido sobre un pequeño muro que divide dos fincas dedicadas a prado. En tiempos pasados, según la información recogida entre los vecinos de Campolongo, se hacía, el día de la fiesta, una comida en el campo que rodea a la fuente. Las aguas eran además milagrosas. Varios informantes cuentan que hace tiempo un vecino decidió cortar un pino que cayó accidentalmente sobre el crucero partiéndole un brazo a la cruz. Un tiempo después esta persona perdió también uno de sus brazos. Con el tiempo otro familiar volvió a tener problemas con uno de sus brazos y la familia decidió reponerle el brazo que le faltaba a la cruz de la fuente. Hoy en día el lugar está prácticamente olvidado por la mayor parte de los vecinos y la tradición de la comida hace mucho tiempo que se ha perdido. La fuente está oculta entre las hierbas y el crucero tiene, efectivamente, uno de sus brazos reconstruidos en cemento.

El último lugar relacionado con el Santo Patrón es el puente sobre el río de Carnés, próximo a la zona de Codeseiras. Un cuento popular habla de un cura que era contrario a la celebración de la Faguía. Al sacerdote, volviendo un día de Cereixo, justo al pasar el puente de Mouzo, se le encabritó la montura y lo tiró al suelo. El cura murió de la caída y los vecinos, una vez más atribuyeron la desgracia a la intervención de San Cristóbal por la ofensa cometida.

Origen de la fiesta

Procesión

La fiesta tiene su origen en la fundación de la Cofradía de San Cristóbal de Carnés en el año 1608. Los cofrades debían pagar una cuota anual o caridad destinada a garantizar el mantenimiento del culto que justifica la existencia de dicha cofradía y toda una serie de actividades asociadas: misas, comidas de confraternización, gastos de entierros de los cofrades,… La primera lista de cofrades consta ya de unos 80 miembros, mayormente hombres pero también mujeres, procedentes sobre todo de Carnés, aunque también aparecen personas de Braño y de Santiago de Traba. Vemos que la procedencia de los cofrades no se circunscribe sólo al ámbito parroquial, por lo que debía de ser un culto importante en la zona ya con anterioridad a la fundación de la institución.

La aparición de la obligación de hacer una comida de vísperas y una fiesta el día del Santo en los estatutos fundacionales da una idea de la gran importancia que tenían estos eventos desde el principio.

Desde los primeros años tenemos ya una serie de elementos que seguirán apareciendo en torno a la festividad hasta el momento actual: una comida comunitaria en las vísperas del patrón, la celebración de la misa, procesión y romería el 10 de julio y la realización de una puja.

Con el tiempo la cofradía de San Cristóbal va creciendo tanto en número de cofrades como en ingresos. Ya en el siglo XVIII las procedencias de los cofrades se diversifican enormemente. Así, tenemos gente de las parroquias de Carnés, Leis, Carantoña, Ponte do Porto, Camariñas, Xaviña, Cereixo, Vimianzo, Berdoias, Cambeda,… Algo no habitual por la dificultad de hacer efectivos los cobros de las caridades, pero que da una idea de la expansión e impacto del culto a San Cristóbal en la zona.

Entre el 1832 y el 1833 se procede a la construcción de la Cerca para evitar que gente ajena a la cofradía se aprovechase de la gran cantidad de gente asistente y participase de la fiesta y de la comida.

La mayoría de las cofradías gallegas se vieron afectadas en primer lugar por la desamortización de Mendizábal en el 1836, que mermó enormemente el patrimonio de las instituciones eclesiásticas. Además, la creación de los municipios en 1837 dejó sin contenido jurídico a las antiguas parroquias y, por ende, a las instituciones basadas en la división parroquial, como era el caso de muchas cofradías. Por otro lado, los últimos años del siglo XIX y principios del XX coinciden con una época de hambre y carestía, por lo que no es complicado suponer que muchos cofrades tuviesen problemas a la hora de pagar las caridades, cosa que redundaría en el endeudamiento de las cofradías y que las llevaría incluso a la desaparición.

Fue en esa época cuando se comienza a concebir la fiesta como una comida para los pobres. Se desconoce la verdadera razón de este cambio, pero tenemos referencias ya desde los primeros años de la Cofradía de entregas de centeno a los pobres en las vísperas del Santo. Es posible que este pequeño acto caritativo fuese el germen de la comida de los pobres y que fuese adquiriendo importancia con el tiempo. Además, esta época coincide, como ya se ha dicho, con el fin de la vida oficial de la Cofradía y con una época de crisis económica y hambres que pudieron incentivar la vertiente caritativa de la festividad.

Para conocer realmente cómo transcurría la fiesta tenemos que acudir a las referencias orales de los vecinos de más edad. Según sus informaciones sería tal y como indicamos a continuación.

Desde unos días antes acudían pobres de toda la zona de Carnés. El 9 de julio se reunían en la Cerca y se les repartía una ración de arroz, un pedazo de pan que se cocía en el horno de la caseta situado en el interior de la Cerca y un poco de vino. Posteriormente, según algunos testimonios ya antes de la Guerra Civil, en lugar de arroz se comenzaron a servir callos, como en la actualidad. Varios vecinos de Carnés recuerdan preparar el maíz que se pagaba a la Cofradía y que se llevaba más tarde a vender para recaudar el dinero de la comida.

Los pobres se situaban alrededor del muro de la Cerca, frente a las mesas corridas de piedra, y en la cabecera, delante de la caseta, se sentaban el cura, el médico y las principales personalidades de la parroquia. Estos eran los que debían iniciar la comida para que los pobres comprobaran que los alimentos estaban en buen estado, pero parece que estos personajes realmente no comían, sino que hacían una escenificación para dar ejemplo a los pobres. Muchos de los comensales traían ollas que llenaban y llevaban después a sus casas como una manera de asegurar el sustento para los siguientes días.

Los vecinos no comían con los pobres, sino que se limitaban a observarlos, hacer comentarios graciosos y a veces incluso ridiculizarlos.

Una vez finalizada la comida comenzaba la fiesta amenizada en un principio por gaiteros y posteriormente por orquestas. En algún momento se incorporó la costumbre de llevar a San Cristóbal en procesión hasta la Cerca para que presidiese la comida, tal y como se hace hoy en día.

En el día propio del patrón, el 10 de julio, se celebraba también una misa y una romería. Además, las gentes llegadas de otras parroquias celebraban comidas y meriendas en los campos de las inmediaciones, principalmente en torno a la fuente de San Cristóbal en Campolongo y a la del Cidral en Carnés.

Esta concepción de la fiesta se mantendrá hasta la década de los 70 cuando, a raíz de la recuperación económica de la comarca propiciada por el dinero llegado de la emigración europea y del progresivo fallecimiento de los pobres que tradicionalmente se acercaban a la fiesta, ésta se dejó de celebrar.

Origen del término Faguía

La primera noticia documental en la que se alude a la comida de la Cofradía de San Cristóbal de Carnés usando el término faguía se encuentra en el Libro de la Cofradía y data del año 1832 : (…) los citados cofrades concurrían a un monte o campo abierto a (…) aprovecharse de las pitanzas o faguías que eran de costumbre (…).

En este texto el término aparece asimilado a pitanza, es decir, ración de comida o limosna que los cofrades de un santo daban a los pobres coincidiendo con las fiestas o romerías.

En el Gran Diccionario Xerais da Lingua se puede encontrar una definición interesante: faguía: cuota mensual que se paga en ciertas cofradías. En esta fuente aparece el término relacionado con el fenómeno de las cofradías, pero lejos de la acepción de comida. No debe resultar extraño que esta palabra pudiera haber sufrido una extensión en su significado y pasara a designar no sólo las cuotas que se pagaban a las cofradías, sino también a las comidas de las mismas, ya que en la mayor parte de los casos las cuotas eran destinadas íntegramente a sufragar los gastos de los convites.

Llegamos a la conclusión de que la palabra faguía pasó de ser un término genérico para designar a las comidas comunales a ser un denominador de la comida concreta que se celebraba en Carnés en las vísperas de San Cristóbal.

La realización oral del término no es ajena a las características dialectales del gallego presentes en la zona: los vecinos de Carnés pronuncian la palabra con gheada.

Reportaje audiovisual

La fiesta de la Faguía de 2016 recibió una subvención de 3.000 € al amparo de la Resolución del 17 de febrero de 2016 por la que se establecen las bases reguladoras para la concesión, en régimen de concorrencia no competitiva, de subvenciones a ayuntamiento para el apoyo, promoción y difusión a las fiestas declaradas de interés turístico de Galicia.


De esos 3.000€, 1.500€ provienen de ABANCA y 1.500€ de la Xunta de Galicia.